14 abr 2010

Queridos/as amigos/as lectores/as asiduos/as y seguidores/as o casuales/as? de mi blog.

Bueno, pues este post va a ir dirigido a aquellos/as interesados/as en el cambio lingüístico forzado y los/as pretenciosos/as que quieren imponérnoslo a los/las que somos contrarios/as. Perdón si no pongo el femenino primero, es una mala y machista costumbre.

Voy a dejar ya de poner los dos géneros siempre porque, supongo, estaréis tan cansados de leerlos como yo de ponerlos. Pues bien, en el País Vasco y Cataluña (ains, mira que siempre las dos mismas...) se han aprobado leyes autonómicas para que todos los textos oficiales, todos, obligatoriamente, tengan que salir así. Lo que hacen algunos por los votos ¿verdad? Y es que éste es el gran problema de las lenguas: siempre están subyugadas a un gobierno político y, si se me permite, en este país como en pocos sitios más. Ya no es sólo que un político te diga la lengua que tienes que hablar (no hago referencia a ningún caso concreto, esto sucede en todos lados, no nos creamos el ombligo del mundo) sino que además te dice cómo tienes que hablarla. ¿Por qué no dejamos que cada uno actúe en su campo?

Los que defienden esta postura enarbolan la palabra del feminismo para reclamar el derecho de la mujer de ser nombrada siempre y eliminar el ignominioso masculino genérico de la lengua española. Yo no creo que esto sea feminismo. El feminismo es algo serio y respetable, esto es una radicalización absurda. Este movimiento fue una gran revolución social que consiguió grandes logros, y que aún hoy existe, por supuesto, con muchísima fuerza. Si existe es porque sigue teniendo cosas que reclamar para la igualdad entre hombres y mujeres, y así es: salarios iguales a los de los hombres lo primero, que no despidan a mujeres embarazadas también, que ellas tengan tan fácil ascender como los hombres, que éstos colaboren al 50% en las tareas domésticas y en la crianza de los hijos... y supongo que muchas cosas más que desconozco. Esto es el feminismo, o al menos la idea que yo me hago de él.

El gran error es que equiparan el sexo con el género. El sexo es para las personas y animales, el género es para las palabras. El género no pretende representar la realidad, en ningún caso ni en ninguna lengua, de forma exacta. Así, evidentemente, ni la luna tiene sexo femenino, ni el sol tiene sexo masculino. De hecho, en gaélico escocés la palabra "mujer" es neutra, así como "niña" en eslovaco, supongo que ningún gaélico ni eslovaco-parlante duda acerca de la feminidad de estas criaturas. Aunque todo esto parece muy lógico y evidente hay gente que no lo comprende, o creo que más bien no quieren comprenderlo.

¿Deberían las eslovacas y las gaélico-parlantes exigir que esas palabras pasaran al género femenino? ¿Y a quién deberían exigírselo? ¿A los políticos? ¿A los lingüistas? Evidentemente los primeros son más fáciles de convencer (y de sobornar con votos). Creo que no se ha dado ningún caso en estos países de que tal cosa ocurra. Al parecer, un tercer género abre la mente además de hacer más rica la morfología de una lengua.

El uso de la palabra "género" como eufemismo de "sexo" es en español un anglicismo. En la puritana y conservadora sociedad estadounidense (que sí, que habrá de todo) empezó a verse mal que una palabra tan fea como sexo, que significaba otras cosas y que además estas otras cosas eran pecado, se utilizara para distinguir a hombres (varones, ¿no?) y mujeres. Entonces buscaron el eufemismo perfecto en la lingüística, más concretamente en la lexicología o la morfología, y comenzaron a usar el término "gender" como sustituto de "sex". Así ha acabado llegando hasta nosotros, con una fuerza y un tirón insospechados.

El español de hoy día no es más que un latín evolucionado tras siglos de transmitirse de padres a hijos. En latín había tres géneros: masculino, femenino y neutro. Sólo como inciso: creo que los romanos eran sólo hombres y mujeres, no había personas neutras. Al pasar el tiempo el género neutro se acabó solapando con el masculino en la mayoría de las palabras. Así, el español de hoy día tiene dos géneros, uno llamado masculino, usado (y esto lo han decidido sus hablantes, todos, personos y personas) para personas, animales y cosas, y otro femenino, usado igualmente para personas, animales y cosas. El género neutro quedó relegado a un artículo "lo" (que es maravilloso) y una serie de pronombres "esto, eso, aquello" y "ello", creo que esto es todo. El uso de un género u otro no se explica según la sociedad, se explica simplemente mediante un proceso de evolución fonética y morfológica histórico o lo que siempre se mantuvo desde el latín.

Debo reseñar que, a lo largo de la historia, la lengua MATERNA (anda, ¿y por qué no paterna? ¡¡qué delito social!!) la han pasado a sus hijos precisamente las madres, que eran quienes enseñaban a sus hijos a defenderse en el mundo. Así que el hecho de que el masculino genérico no se perdiera se debe a esas miles de amantes madres que enseñaban a su descendencia a usarlo.

¿Vamos a enseñar a nuestros hijos a hablar así? ¿De verdad es deseable? ¿Llegará el momento en que la profesora diga "niños al patio" y sólo los de sexo masculino salgan?

Tengo que remarcar una última cosa. Si os habéis fijado, los hombres podemos ser dentistas, periodistas, colegas, autodidactas, pederastas (ojalá no fuera así, pero hay tantos curas en el mundo...), entusiastas, gimnastas, la repera, personas, la caña... y todos ellos terminan en "a" (que es al fin y al cabo el quid de la cuestión, una letra, mejor dicho, un fonema, o incluso mejor dicho, un sonido [a] por [o]). Yo, como hombre, varón, macho, persono, o como tenga que llamarme que sea políticamente correcto, estoy muy contento de ser colega de mis colegas, autodidacta en portugués, de ser un entusiasta y todo lo demás, así que no quiero pasar a ser colego, persono o autodidacto.

En fin, siempre he estado en defensa de la naturalidad y espontaneidad, que son dos características innatas a la verdadera lengua. Si ésta tiene que cambiar hacia algo más "socialmente correcto" ya lo hará ella solita, no hay que obligarla.

9 abr 2010

A mí también me duele España (sin querer ponerme a la altura de quien dijo la frase)

Todos habremos oído hablar de las dos Españas. Los dos bandos enemistados que desde antes de la Guerra Civil (tenía que salir el temita... y encima nada más empezar) han mantenido una pugna insuperable que se mantiene hoy día. Esta visión de nuestro país me parece, con respeto a todos los sabios, eruditos e intelectuales que así opinan, una farsa.

España, este difícil país nuestro, no hay más que uno. El hecho de que seamos el pueblo más fratricida de Europa, el que más guerras civiles ha tenido en su historia, significa que las dos Españas no son más que una característica más de la única España que, nos guste o no, existe. ¿Qué significa esto? Pues significa que el incorformismo, el debate que sobre España se ha mantenido todo este tiempo es tan español como la paella, el vino de la Rioja, las sevillanas, la jota y la sardana.

También es españolísimo el localismo y el amor a la patria chica. Por lo que he podido constatar a lo largo de mis veinticinco años, todos los españoles, sean de donde sean, aman su ciudad o su región fervientemente. Es posible que estén más o menos hartos de su lugar de origen, como yo mismo, que estoy cansadísimo de Cádiz. Eso no quiere decir que, llegado el momento, pueda defender a Cádiz hasta extremos insospechados e incluso exagere las maravillas de mi ciudad para los foráneos. Todos, absolutamente todos, hacemos alarde de la tierra que nos vio nacer.

Esto me lleva a pensar en la exaltación de la patria chica llevada a su última expresión: los nacionalismos. España lleva sufriendo (no entendáis este verbo como algo negativo, como padecer, sino simplemente como contemporizar, que puede ser negativo o no dada la situación) el nacionalismo desde el mismo día en que pudo considerarse un país, de facto o de iure. Mi humilde opinión es que España no puede entenderse sin ellos. El debate sobre qué es nuestro país está ahí desde su nacimiento, y parece ser que nadie ha podido o ha querido darle respuesta.

Los nacionalismos no son más que una muestra más del carácter localista español. La existencia de los nacionalismos catalán y vasco, muy importantes a nivel no sólo español, sino europeo, ya que son la envidia de otros grupos nacionalistas del continente, donde raros son los casos en que tengan el peso que aquí tienen (salvo Escocia y algunos pocos más), forman parte de la identidad española. El hecho de que esto forme parte del carácter español hace que nuestro país sea (en mi opinión, que no soy ningún experto) difícil, muy difícil, para gobernarlo y para entendernos a nosotros mismos. Vivimos en un país en el que se prohíbe a los partidarios de los que usan las armas presentarse a las elecciones (como debe ser) pero perdonamos a aquellos que las usaron (como no debe ser).

Y antes he dado con la palabra clave: identidad (del latín, "idéntitas-tatis"). Volúmenes y volúmenes sobre la cuestión de qué es la identidad se han escrito a lo largo de la historia por diferentes especialistas en la materia. Antropólogos, sociólogos, filósofos, políticos, todos han querido participar del debate. ¿Podéis creer que, después de tanto tiempo, sigue sin llegarse al acuerdo de qué es la identidad? No hay ningún grupo humano de más de unas pocas personas, ni aquí ni en ningún lado, para los que su país signifique lo mismo. Ni siquiera encontramos tal grupo de personas que vean su país de la misma forma. No obstante, está claro que el humano es un ser individualmente social, por lo que necesita alguna referencia, algo con lo que sentirse identificado. De esta necesidad de identificacación surge todo, la patria (que no el país), el nacionalismo, tanto grande como chico, el sentimiento de pertenencia...

Hay dos prototipos de español (a grandes rasgos y generalizando hombre), concordando con las Españas que según algunos existen. Aquellos que enarbolan la patria y hacen de la bandera, el himno y los demás símbolos sucedáneos de deidades merecedoras de su adoración, y los que reniegan de toda representación oficial del país y toman sus propios símbolos. Los primeros son para los segundos lo que todos conocemos como fachas (palabra que ha perdido todo su valor en España), y a la inversa, los segundos son para los primeros unos totales antipatriotas, y ellos mismos se consideran superiores, los auténticos españoles, como si aquél que no realizara ofrendas a la bandera no pudiera ser tan español como ellos.

Como es imposible no situarse en alguna posición, yo, sintiéndolo muchísimo y dejando de lado la imparcialidad con la que hasta ahora creo haber escrito, voy a ubicarme en uno de estos dos bandos. Pretendo hacer una crítica, aunque pocos de los que critico leerán esto, creo.

¿Por qué, adorador de telas y falsos ídolos, te crees más o mejor español que yo o cualquier otro que no acepte tu patriotismo casi religioso? Tú te sientes orgulloso de la historia de España, de la conquista de América y del imperio, de las glorias militares, de la amplitud de nuestra lengua, del ejército, de la familia real, del poder económico, de la influencia y del poderío internacional. Yo, que considero todas estas cosas superficialidades y tonterías, me siento orgulloso de nuestros cinco idiomas oficiales, de nuestras autonomías políticas, de que los gays puedan casarse, de que los minusválidos reciban ayudas del gobierno, de que nuestro país dé el 0'7 reclamado por la ONU para los países del tercer mundo, de que seamos pioneros y de los más importantes países en producción de energía eólica, de nuestra diversidad cultural, de nuestro estado plurinacional (visión personal)... ¿que es menos patriota? Creo que no, tal vez sea menos nacionalista. Con esto indico, para mí, que cualquier tipo de nacionalismo, éste o aquél, carece totalmente de sentido. Pienso, humildemente, que de separaciones y exaltaciones está la historia llena, y nunca han hecho más que aumentar los odios.

Y es que parece que hemos olvidado, en este país, que el nacionalismo no es sólo de las comunidades autónomas, ciudades o regiones, también una política estatal puede ser nacionalista.

En mitad de un proceso de unificación como es la Unión Europea, se da la reacción contraria de los que quieren separarse en toda Europa (Bretaña, Escocia, Cataluña, País Vasco, Transilvania...). Creo que sería más bonito que todos siguiéramos un camino común (aunque entiendo lo de los escoceses, con esos vecinos...). La UE es un buen paso, aunque personalmente creo que se está haciendo bastante mal.

Sería muy bonito que todos supiéramos compartir la tierra en la que vivimos y avanzáramos juntos, por ejemplo eliminando las fronteras. Y esto no es sólo para los gobiernos regionales, sino también para los estatales, que deberían tener la valentía de ceder sus competencias a un organismo supraestatal.

En fin, no sé si podría seguir hablando de este tema, supongo que todos podríamos, ya que levanta pasiones allá donde se mencione, pero es tarde y estoy cansado, así que, creyendo haber dejado mi postura y mi opinión bastante clara, os dejo.

Ya de paso... ¡¡República Federal!!

22 mar 2010

La muerte de las lenguas.

Todos conocemos las ONG que protegen bosques, animales, de médicos, que luchan contra la pobreza, contra el hambre... todas y cada una de ellas hace una labor encomiable y digna de alabanza. Hay otro tipo de ONG, muchísimo menos conocida, que defiende la diversidad lingüística y se preocupa de que conservemos uno de nuestros patrimonios más valiosos, que intenta detener la criba que hacemos con él, hay ONG que intentan salvar las lenguas.

Como dije en otro post, hoy en día se hablan entre 5.000 y 6.000 lenguas en el mundo. Se calcula que una de ellas muere cada, como mucho, dos semanas. Dos semanas, dos semanas para perder una forma de comunicación, dos semanas en las que se pierde una de las manifestaciones únicas del lenguaje humano. Cada dos semanas este mundo ve morir algo que es muy difícil, casi imposible recuperar (que se lo pregunten a las autoridades de la Isla de Man y de Cornualles). Yo tengo veinticinco años, cada año tiene cincuenta y dos semanas, he vivido la muerte de seiscientas cincuenta lenguas alrededor de todo el mundo.

Una lengua puede morir de dos formas. La primera es fragmentándose, dejando su descendencia. Esto es lo que pasó con el latín, con el germánico, eslavo, chino, sánscrito... no se puede ni se debe luchar contra ello. Esas lenguas siguen viviendo en sus hijas. Muchos, en una demostración de continuidad cultural preciosa, siguen denominando a su lengua con el mismo nombre que tenía la lengua madre, como "român" ("rumano" en rumano, que no es más que la evolución de la palabra "ROMANVS", romano en latín), "romagnolo" (norte de Italia, de la Romagna, que viene de "Romania"), etc.

La segunda forma que tiene una lengua de morir es aplastada y derrotada por una lengua mucho más fuerte y poderosa. Esta lengua suele traer un gran beneficio económico detrás de sí. Cuando no es el dinero lo que mueve el cambio de idioma en los hablantes lo es el estatus cultural superior del nuevo, aunque este estatus no lo hubiera adquirido nunca sin el poder económico. Esto no es ni mucho menos único de nuestro tiempo: el latín eclipsó al ibero, las lenguas célticas, el bereber, el dacio, el véneto, etc, el croata acabó con el dálmata y con múltiples dialectos rumanos, el alemán ha destinado al romance suizo a la extinción, el español, inglés, francés y portugués eliminaron miles de lenguas indígenas por todo el continente americano y africano. La muerte de las lenguas por abandono es algo tan natural en la historia como la extinción en los seres vivos.

¿Cuál es el problema? Os preguntaréis entonces. Si una forma de morir está bien porque es a lo que están destinadas todas las lenguas, la fragmentación, y la otra es natural y constante a lo largo de la historia, el abandono (llamémoslo así, al fin y al cabo es lo que suele pasar) ¿Dónde está el problema de que desaparezcan? Todo parece muy natural hasta aquí.

¿Dónde está el problema entonces de que desaparezca el lince ibérico? ¿y el Amazonas? ¿y de que mueran todos los subsaharianos por inanición? El problema de que mueran lenguas es el mismo que todos los demás, el proceso está siendo demasiado acelerado y provocado de una forma violenta.

Se calcula que dentro de 150 años, a más tardar, la aplastante mayoría del mundo hablará inglés, español, francés, portugués, alemán, chino, japonés, árabe y ruso. El resto de lenguas estarán muy, muy minorizadas. Este dato nos deja ver que nueve lenguas, nueve, van a sobrevivir en el mundo. A esto hay que sumarle que si bien el ser humano no ha encontrado una forma de prolongar su vida para siempre, sí la ha encontrado para las lenguas. La fórmula de la vida eterna, la piedra filosofal de las lenguas es ni más ni menos que la telvisión, la radio, la prensa y la sociedad de masas. Nunca ninguna lengua ha estado tan unida y tan centralizada como las lenguas de los "países desarrollados" hoy día. Nunca se perdieron rasgos locales a tanta velocidad como sucede hoy día.

Si las lenguas pequeñas mueren, y éstas nueve no se dividen, nos espera un futuro, lingüísticamente hablando, de lo más pobre.

Una lengua no es sólo un montón de palabras. En cada lengua hay unos sonidos diferentes. Estos sonidos a veces son tan poco comunes que sólo un puñado de lenguas los poseen y podrían olvidarse en el lenguaje humano. Si bien es cierto que todos los humanos somos capaces de pensar y sentir lo mismo sea cual sea nuestra lengua, ésta nos da una forma de sentir y de pensar, son caminos diferentes para llegar al mismo objetivo. Esa diversidad de caminos se perdería. Las asociaciones, por significados o pronunciaciones de palabras parecidas de cada lengua son únicas. Estas asociaciones se perderían. Cuando una lengua muere, no muere sólo una forma de comunicación, no muere sólo una forma de demostrar la capacidad del lenguaje humano, cuando una lengua muere desaparece una forma de entender el mundo, de vivir la vida... y esto es lo más triste.

Creo que todos hemos escuchado alguna vez (espero que no seáis de los que lo han pensado) eso de "si todos habláramos el mismo idioma no habría conflictos". Que yo sepa, los hermanos hablan la misma lengua (normalmente), los matrimonios hablan la misma lengua, los amigos hablan la misma lengua, los pardos y los chulos de la clase hablan la misma lengua, y entre todos ellos hay conflictos, entre todos ellos hay peleas, y entre muchos de ellos llega a haber hostias.

La lenguas no son barreras entre las personas, sino puentes que pueden hacer que se comprendan y traten mejor.

Para que veáis que no es algo que nos coja ni mucho menos lejos (en España están declaradas en peligro de extinción todas las lenguas excepto el español y el catalán):

13 mar 2010

FADO

"Amor, ciúmes,
cinza e lume,
dor e pecado,
tudo isto existe,
tudo isto é triste,
tudo isto é fado."

Amália Rodrígues

8 mar 2010

Los videoclips de mi vida.


Videos tu.tv



Videos tu.tv



Videos tu.tv


Estos tres videoclips son los mejores que he visto, para mi gusto claro está. Además da la casualidad, tanto en el caso de Garbage como en el de Incubus, de que estos videoclips tan sumamente buenos coinciden con la mejor canción del disco en el que se incluyen. En el caso de Slipknot, el videoclip acompaña a una canción bastante poco representativa de la música que normalmente crea este grupo, nos tienen acostumbrados a cosas bastante más brutas. No obstante, considero que esa canción y ese vídeo no podrían existir el uno sin el otro. Se acoplan a la perfección.

En el clip de Vermillion tengo que destacar el momento en el que ella busca ayuda (no se sabe bien para qué, mejor) en la estación y, desesperada, comienza a arrancarse el pelo ante la pasividad del mundo frente a su agonía. Este momento tan tremendo visualmente va acompañado por un grito desgarrador. Sencillamente perfecto. Lo de las máscaras es bastante pirandelliano, aunque supongo que no estará hecho por eso.

En el de Megalomaniac vemos muchas imágenes de clara ambientación política. Creo que está relacionado con algo del Apocalipsis este vídeo. Digo creo por la lucha que hay entre esas personas con alas que supongo serán ángeles y porque aparece un orador con cabeza de águila, que me parece que también sale en este texto.

No tengo palabras para describir el videoclip de Garbage, es sencillamente maravilloso, mi favorito. Es totalmente opaco, no entiendo nada de lo que pasa, y por eso me encanta. Parece que el director (que he buscado el nombre, el de los tres, y no hay quien coño lo encuentre) se haya puesto hasta el culo de peyote y sacó el videoclip de risas con unos amigos. Algo así me imagino de David Lynch, sólo que si éste hiciera una película de dos horas al estilo de este videoclip podríamos morir todos intentando averiguar algo. También se me ocurre que el videoclip está basado en traumas infantiles, en visiones oníricas, en deseos, en pesadillas... a saber. Sea lo que sea, el resultado es soberbio.

Puede que estos videoclips no sean tan buenos como yo los considero (realmente ¿quién puede juzgar eso?), pero está claro que no dejan indiferentes y que no son tías bailando detrás de un cantante. Menos trabajo para los de Fama, pobres.