22 mar. 2010

La muerte de las lenguas.

Todos conocemos las ONG que protegen bosques, animales, de médicos, que luchan contra la pobreza, contra el hambre... todas y cada una de ellas hace una labor encomiable y digna de alabanza. Hay otro tipo de ONG, muchísimo menos conocida, que defiende la diversidad lingüística y se preocupa de que conservemos uno de nuestros patrimonios más valiosos, que intenta detener la criba que hacemos con él, hay ONG que intentan salvar las lenguas.

Como dije en otro post, hoy en día se hablan entre 5.000 y 6.000 lenguas en el mundo. Se calcula que una de ellas muere cada, como mucho, dos semanas. Dos semanas, dos semanas para perder una forma de comunicación, dos semanas en las que se pierde una de las manifestaciones únicas del lenguaje humano. Cada dos semanas este mundo ve morir algo que es muy difícil, casi imposible recuperar (que se lo pregunten a las autoridades de la Isla de Man y de Cornualles). Yo tengo veinticinco años, cada año tiene cincuenta y dos semanas, he vivido la muerte de seiscientas cincuenta lenguas alrededor de todo el mundo.

Una lengua puede morir de dos formas. La primera es fragmentándose, dejando su descendencia. Esto es lo que pasó con el latín, con el germánico, eslavo, chino, sánscrito... no se puede ni se debe luchar contra ello. Esas lenguas siguen viviendo en sus hijas. Muchos, en una demostración de continuidad cultural preciosa, siguen denominando a su lengua con el mismo nombre que tenía la lengua madre, como "român" ("rumano" en rumano, que no es más que la evolución de la palabra "ROMANVS", romano en latín), "romagnolo" (norte de Italia, de la Romagna, que viene de "Romania"), etc.

La segunda forma que tiene una lengua de morir es aplastada y derrotada por una lengua mucho más fuerte y poderosa. Esta lengua suele traer un gran beneficio económico detrás de sí. Cuando no es el dinero lo que mueve el cambio de idioma en los hablantes lo es el estatus cultural superior del nuevo, aunque este estatus no lo hubiera adquirido nunca sin el poder económico. Esto no es ni mucho menos único de nuestro tiempo: el latín eclipsó al ibero, las lenguas célticas, el bereber, el dacio, el véneto, etc, el croata acabó con el dálmata y con múltiples dialectos rumanos, el alemán ha destinado al romance suizo a la extinción, el español, inglés, francés y portugués eliminaron miles de lenguas indígenas por todo el continente americano y africano. La muerte de las lenguas por abandono es algo tan natural en la historia como la extinción en los seres vivos.

¿Cuál es el problema? Os preguntaréis entonces. Si una forma de morir está bien porque es a lo que están destinadas todas las lenguas, la fragmentación, y la otra es natural y constante a lo largo de la historia, el abandono (llamémoslo así, al fin y al cabo es lo que suele pasar) ¿Dónde está el problema de que desaparezcan? Todo parece muy natural hasta aquí.

¿Dónde está el problema entonces de que desaparezca el lince ibérico? ¿y el Amazonas? ¿y de que mueran todos los subsaharianos por inanición? El problema de que mueran lenguas es el mismo que todos los demás, el proceso está siendo demasiado acelerado y provocado de una forma violenta.

Se calcula que dentro de 150 años, a más tardar, la aplastante mayoría del mundo hablará inglés, español, francés, portugués, alemán, chino, japonés, árabe y ruso. El resto de lenguas estarán muy, muy minorizadas. Este dato nos deja ver que nueve lenguas, nueve, van a sobrevivir en el mundo. A esto hay que sumarle que si bien el ser humano no ha encontrado una forma de prolongar su vida para siempre, sí la ha encontrado para las lenguas. La fórmula de la vida eterna, la piedra filosofal de las lenguas es ni más ni menos que la telvisión, la radio, la prensa y la sociedad de masas. Nunca ninguna lengua ha estado tan unida y tan centralizada como las lenguas de los "países desarrollados" hoy día. Nunca se perdieron rasgos locales a tanta velocidad como sucede hoy día.

Si las lenguas pequeñas mueren, y éstas nueve no se dividen, nos espera un futuro, lingüísticamente hablando, de lo más pobre.

Una lengua no es sólo un montón de palabras. En cada lengua hay unos sonidos diferentes. Estos sonidos a veces son tan poco comunes que sólo un puñado de lenguas los poseen y podrían olvidarse en el lenguaje humano. Si bien es cierto que todos los humanos somos capaces de pensar y sentir lo mismo sea cual sea nuestra lengua, ésta nos da una forma de sentir y de pensar, son caminos diferentes para llegar al mismo objetivo. Esa diversidad de caminos se perdería. Las asociaciones, por significados o pronunciaciones de palabras parecidas de cada lengua son únicas. Estas asociaciones se perderían. Cuando una lengua muere, no muere sólo una forma de comunicación, no muere sólo una forma de demostrar la capacidad del lenguaje humano, cuando una lengua muere desaparece una forma de entender el mundo, de vivir la vida... y esto es lo más triste.

Creo que todos hemos escuchado alguna vez (espero que no seáis de los que lo han pensado) eso de "si todos habláramos el mismo idioma no habría conflictos". Que yo sepa, los hermanos hablan la misma lengua (normalmente), los matrimonios hablan la misma lengua, los amigos hablan la misma lengua, los pardos y los chulos de la clase hablan la misma lengua, y entre todos ellos hay conflictos, entre todos ellos hay peleas, y entre muchos de ellos llega a haber hostias.

La lenguas no son barreras entre las personas, sino puentes que pueden hacer que se comprendan y traten mejor.

Para que veáis que no es algo que nos coja ni mucho menos lejos (en España están declaradas en peligro de extinción todas las lenguas excepto el español y el catalán):

13 mar. 2010

FADO

"Amor, ciúmes,
cinza e lume,
dor e pecado,
tudo isto existe,
tudo isto é triste,
tudo isto é fado."

Amália Rodrígues

8 mar. 2010

Los videoclips de mi vida.


Videos tu.tv



Videos tu.tv



Videos tu.tv


Estos tres videoclips son los mejores que he visto, para mi gusto claro está. Además da la casualidad, tanto en el caso de Garbage como en el de Incubus, de que estos videoclips tan sumamente buenos coinciden con la mejor canción del disco en el que se incluyen. En el caso de Slipknot, el videoclip acompaña a una canción bastante poco representativa de la música que normalmente crea este grupo, nos tienen acostumbrados a cosas bastante más brutas. No obstante, considero que esa canción y ese vídeo no podrían existir el uno sin el otro. Se acoplan a la perfección.

En el clip de Vermillion tengo que destacar el momento en el que ella busca ayuda (no se sabe bien para qué, mejor) en la estación y, desesperada, comienza a arrancarse el pelo ante la pasividad del mundo frente a su agonía. Este momento tan tremendo visualmente va acompañado por un grito desgarrador. Sencillamente perfecto. Lo de las máscaras es bastante pirandelliano, aunque supongo que no estará hecho por eso.

En el de Megalomaniac vemos muchas imágenes de clara ambientación política. Creo que está relacionado con algo del Apocalipsis este vídeo. Digo creo por la lucha que hay entre esas personas con alas que supongo serán ángeles y porque aparece un orador con cabeza de águila, que me parece que también sale en este texto.

No tengo palabras para describir el videoclip de Garbage, es sencillamente maravilloso, mi favorito. Es totalmente opaco, no entiendo nada de lo que pasa, y por eso me encanta. Parece que el director (que he buscado el nombre, el de los tres, y no hay quien coño lo encuentre) se haya puesto hasta el culo de peyote y sacó el videoclip de risas con unos amigos. Algo así me imagino de David Lynch, sólo que si éste hiciera una película de dos horas al estilo de este videoclip podríamos morir todos intentando averiguar algo. También se me ocurre que el videoclip está basado en traumas infantiles, en visiones oníricas, en deseos, en pesadillas... a saber. Sea lo que sea, el resultado es soberbio.

Puede que estos videoclips no sean tan buenos como yo los considero (realmente ¿quién puede juzgar eso?), pero está claro que no dejan indiferentes y que no son tías bailando detrás de un cantante. Menos trabajo para los de Fama, pobres.

1 mar. 2010

Falsos ídolos.


Necesitamos a alguien en quien fijarnos.

Desandando el camino andado, del logo al mito, creamos nuestras pequeñas evemerizaciones lejanas de la verdad.

Después llega la desilusión, la crueldad de la realidad frente a nosotros, el desencantamiento de lo que parecía tan bonito cuando no era más que una imagen en nuestra mente.

Continuamente, los fraudes se van siguiendo, uno tras otro, sin fin. Nos provocarán arrugas en la piel, nos moldearán una personalidad fría y cruda.

Así, los felices ídolos de nuestra juventud se verán reducidos a malos recuerdos que preferiremos olvidar.

Cuando nos ronde la muerte, aprenderemos a vivir en el mundo en el que nacimos.