1 mar. 2010

Falsos ídolos.


Necesitamos a alguien en quien fijarnos.

Desandando el camino andado, del logo al mito, creamos nuestras pequeñas evemerizaciones lejanas de la verdad.

Después llega la desilusión, la crueldad de la realidad frente a nosotros, el desencantamiento de lo que parecía tan bonito cuando no era más que una imagen en nuestra mente.

Continuamente, los fraudes se van siguiendo, uno tras otro, sin fin. Nos provocarán arrugas en la piel, nos moldearán una personalidad fría y cruda.

Así, los felices ídolos de nuestra juventud se verán reducidos a malos recuerdos que preferiremos olvidar.

Cuando nos ronde la muerte, aprenderemos a vivir en el mundo en el que nacimos.

4 comentarios:

  1. Tanto pensar nos dejará solos.

    Es la cruda realidad.

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  2. bern, no hay que ser radical....hay que intentar, hagas lo que hagas y te refieras a lo que te refieras, saber SIEMPRE que un idolo es un idolo, que nada es perfecto, que todo tiene un limite, que todo está modificado por nuestra mente...

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  3. Cierto es que tendemos a mitif¡ficar e idealizar a los seres humanos, a menudo esperando algo que nunca llegará porque tan sólo está en nuestra mente.
    Pero, con la experiencia, una va aprendiendo que hay que aceptar a la gente y no imaginar lo que queremos, sino quererlos como son... o no quererlos según pinte la clase de persona.

    He pasado un buen rato en tu lugar, un abrazo.

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  4. Me encanta, corto pero intenso :D

    http://composicionnumero1.blogspot.com

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